Me dejé arrastrar por un torbellino caótico y me encontré de pronto en un lugar rasposo con un suelo erosionado, en el que mis plantas se secaron. Y esa tierra fértil, húmeda, productiva y hermosa quedó capas abajo, escondida; tan bien escondida como cuando escondes dinero tan minuciosamente que después olvidas dónde lo dejaste. Y no la encontraba, no encontraba la pista que me ayudara a llegar a ella. Apenas lo estoy haciendo. Por fin logré ver un hilito a lo lejos. Ese hilito de raíz del que tengo que tirar; tirar y tirar hasta llegar a mi tierra... esa tierra fértil, húmeda, productiva y hermosa que funciona como incubadora de buenas intenciones, deseos, sentimientos y acciones, y que trae como efecto una ola de creatividad que crea una realidad no extraordinaria, pero sí pintada con paredes chidas (que posiblemente sea lo mismo). Nuevamente, creo que termino aceptando que el amor es la respuesta.
Diciembre 2013
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