El buen combustible
Alak 93 no sabía qué era lo que sucedía. Esa mañana se levantó con los engranes muy
lentos. Se sentía muy débil y a duras penas podía siquiera pestañear. Cuando su mamá lo
vio, revisó su Indicador de Eficiencia Individual (IEI): ¡2 unidades por hora! Esto era
alarmante. Nunca había llegado tan bajo. La señora Bersik 56 le llamó de inmediato al
mecánico.
Cuando éste por fin llegó, con su overol y su caja de herramientas, revisó su motor de
combustión interna. Movió por aquí y por allá. “No se preocupe, señora. Traía la potencia
baja. Ya arreglé lo necesario. Ahora sólo hay que ponerle suficiente combustible. Tiene
suerte, traigo del bueno”.
El combustible resultó como magia. En una hora su eficiencia había aumentado en un 400%.
Y es que en este país el buen combustible era muy caro. Las tiendas de combustible tenían
de dos tipos: Edomisel y Ramo Premium. Edomisel era muy práctico y barato, pero este
combustible no lograba ser quemado por completo por los motores, por lo que su rendimiento
era mucho menor. Por otro lado, Ramo Premium era sumamente eficiente. Y es que las
máquinas estaban hechas para utilizar este combustible, pero pocos sabían que lo
necesitaban, y como era mucho más caro, preferían no usarlo. Para ellos era más práctico
utilizar Edomisel, y buscaban opciones para optimizar su uso; sin embargo, no sabían que
Edomisel desgastaba mucho la máquina, dejaba muchos residuos y contaminaba
demasiado.
Gracias al combustible que el mecánico le puso, Alak 93 no necesitó rellenarse en dos días.
Ramo Premium le duró lo suficiente, y él produjo mucho más y mejor que siempre. Se sentía
lleno de vida. Aprovechó su rendimiento para producir muchas cosas que había soñado
producir desde hace mucho tiempo. A partir de entonces Ramo Premium se convirtió en su
combustible predilecto. Todos los que lo vieron se preguntaban qué era lo que le pasaba.
Cuando él les contó, muchos comenzaron a utilizar Ramo Premium, y sintieron la diferencia.
Sin embargo, el combustible no es eterno. Cuando por fin se les acabó, muchos se
rellenaron con más Ramo Premium, pero resultaba muy caro. “Me siento muy bien con Ramo
Premium. Pero si me relleno con él ya no me alcanzará para comprarme el perfume que
tanto quiero”. Así que la mayoría volvió a lo de siempre. Volvieron a utilizar del combustible
barato, sin importar que su máquina se desgastara, que su rendimiento disminuyera y que la
vida feliz terminara.
Abril 2013