miércoles, 26 de septiembre de 2018

Trazos

Aquí Estoy. Frente a la Gaby del pasado. Qué dirás de mí, Gabriela. Hace días vi fotos tuyas. Me recordaron una parte que no me agradó. Me bajaron de un trancazo a tierra y el gas negro se soltó dentro de mí. "Cálmate, wey. Sólo eres una chava morenita y puñetillas que camina por la Vida sin saber qué es lo que quiere, con dudas en su cabeza, pocos amigos y una maleta llena de miedos. Una niña que sigue las reglas Porque tiene miedo de romperlas, aunque ya las ha cuestionado". Creí que debía desengañarme. "Deja el sentimiento de confianza, de valentía". Ver sólo el punto A y sólo el punto B es ver el comic a hojeadas. El trazo que se forma de un punto a otro es El rico en jugos de aventuras, decisiones, relaciones y razones. Este punto B es lo mejor que pudo Haber sido. Y el reflejo del punto A no son sólo fotos, También es texto. Y Ese texto es melancolía, y es orgullo, y es furor y voluntad, Porque el camino a un punto C está esperando por ser trazado.

sábado, 23 de abril de 2016

Venisti, vidisti, vicisti

Se remueven mis entrañas. Como alguien que juguetea con el agua asentada, así siento que alguien ha llegado y con su dedo ha empezado a mover la mezcla heterogénea de mi corazón. No sé dónde quedan todas las partes. Vacío y confusión, y mucho, pero mucho arrepentimiento invaden mi ser, y una tristeza inagotable perturba mis sentidos. Por qué te fuiste, amigo? De por sí ya removías mi agua estancada. Esa sensación que cobardemente ignoré; y por miedo y comodidad, y muchos absurdos paradigmas dejé que se me fueran las veces juntos. No para amarte, ni para odiarte, ni para comerte, sólo para vivirte. Por qué no te viví. Por qué no te viví. De las cinco monedas, cuatro eran de oro. Y las dejé olvidadas. Pero mal por mí. Tú llegaste, viste y venciste. Tus victorias fueron inmediatas. Tus alcances, inauditos. Los males no te alcanzaban, porque no te inmutabas cuando los veías acecharte. Tu voz en mi cabeza tantas veces al día, tantos días. Tuve un héroe al lado mío y no me di cuenta. Si supiéramos los ramales de nuestras decisiones. Si pudiéramos saber las salidas de las entradas. Quisiera saber si alguna vez he escapado de la muerte, y si por estar yo en alguna insignificante parte en el tablero de tu vida, el desenlace de ésta hubiera cambiado. Nunca lo sabré. Sólo sabré lo que me enseñaste en la mansedumbre y genialidad de tu ser, y sabré que no te aproveché como debí hacerlo. Pobre del mundo sin ti. Pobre de mí sin ti. Y vuelvo a la melancolía de saber que somos mortales, y que un momento, un sentimiento o una emoción no aprovechados se magnifican en el día de nuestra muerte. Y también vuelvo a la desdicha de saber que he caído otra vez en el error hacerlo. La vida está tratando de hacérmelo saber: Ponte las pilas porque se te van los chances. Pero ahora sí te pasaste, vida cabrona. Le diste lugar a la maldita muerte para que hiciera su aparición en esta lección. Mi mezcla heterogénea removida y jugueteada, mal necesario en vista de la pasividad de mi ser. Pero qué bárbaro. Te traeré en la mente siempre porque aún en muerte me estás enseñando cosas. Te quise, te quiero y te querré siempre, Amauri. Y espero, amigo mío, que algún día mi mezcla sea un poco más homogénea, como la tuya. 


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lunes, 16 de noviembre de 2015

Santísima Trivialidad: de cómo tiré a chancla y la volví a levantar (para mi desgracia)

"Chancla que yo tiro no la vuelvo a levantar!" Ni siquiera la volteo a ver. La confundo con basura en el camino, y la pateo con descarado desdén. Pero si un día te encuentro de casualidad, y en la oscuridad de mis pensamientos, y en el ir y venir de muchos tragos yo me dejo llevar, sabe que las cosas que uno dice son tan pesadas como el algodón. Es la última mierda que sale tras el laxante. Y si mis labios necios no te quieren soltar, no te dejes engañar, ya escuchaste a Monsiváis, así es la magia de la falta de opciones. Aprovéchalo, porque será lo último que obtendrás de mí.
Construí un proyecto de amor sincero, pero las moscas se lo comieron.

jueves, 29 de octubre de 2015

Narnia

May your rose be The rose
May the moon light your path
May the friends never go
May the love someday come back

May the clouds not be big enough 
To hide the beauty of the night
May the city not be too blinding
So we forget to see the sky 

Why did you let the glass be empty?
Why did you let the beer get warm? 
Tell me now why we are leaving 
The precious road that we have walked. 

May the love fill our thinkings
May the laughs be our clothes 
May the freedom leave us breathless
May the fear not rot our souls. 

sábado, 3 de octubre de 2015

La mariposa y el puercoespín

Había una mariposa que vivía entre las bugambilias. La mariposa sólo salía de noche. Le gustaba la cebada y el metal. Aunque era una mariposa negra, tenía el alma más blanca y el corazón más noble de la pradera. Era el mejor amigo que alguien pudiera tener. Un día, la mariposa se pasó de cebada, y se quedó profundamente dormida. Cuando despertó, desorientada comenzó a andar, preguntando dónde estaba. Sin tener la vista clara, se movía entre las bugambilias esperando recobrar el sentido. Cuando intentó retomar el vuelo para regresar a casa, su ala izquierda tocó una espina y un agudo dolor invadió a la mariposa. Volvió a caer al suelo, y las bugambilias se acercaron a auxiliarlo. Esta vez despertó rápido, pero al abrir los ojos no podía creer lo que veía. Una majestuosa rosa. Embelesado por la belleza de la rosa, se levantó de inmediato, olvidando el dolor, y recordando que "cada rosa tiene su espina". Hermosa pero amargada, la rosa no conocía el amor, y era dura como una roca. Aún así, la negra mariposa hizo todo por su rosa: la alimentó y le dio de beber, le enseñó a sonreír y a sobrevivir en medio de tempestades. La orgullosa rosa, quien más bien olía a manzanilla, comenzó a sonreír de nuevo. El verano terminó, y el otoño trajo vientos muy fríos. Un día, un fuerte viento azotó los prados, y la mariposa voló pronto a proteger a su rosa. Pero el viento era tan fuerte que la azotó contra el tronco de un árbol. Aunque le dolió, el golpe hizo que la espina se saliera de su ala, y el dolor que causaba la espina había desaparecido también. Llena de alegría, la mariposa voló con fuerza para contárselo a su rosa. Pero al llegar a donde debía estar plantada, en medio de las bugambilias, se dio cuenta de que no había ninguna rosa, sólo un feo puercoespín adicto a la manzanilla. La mariposa se dio cuenta de que el dolor la había hecho ver cosas que no eran. Pero el corazón de la mariposa negra era tan grande, que no le importó. Migraría con el puercoespín a un lugar más cálido, mientras pasaba el invierno. Pero el puercoespín no aceptó. En el primer movimiento que hicieran juntos, la mariposa saldría lastimada, porque ésa es la naturaleza de los puercoespines. A pesar de todo, el puercoespín había dejado atrás su amargura y se sentía hermoso, gracias a las palabras y los cuidados que la mariposa le daba. Llegó el tiempo de migrar, y ambos tomaron caminos separados. Pero desde ese día, el feo puercoespín ahora tenía el alma bella como una rosa, y nunca olvidará a la mariposa que lo hizo sentir especial. Por su parte, la mariposa negra voló con sus amigos, y en el camino conoció a una hermosa mariposa Monarca que lo extasió con sus alas y lo hizo feliz por el resto de sus vidas. 

sábado, 29 de agosto de 2015

El País de los Abuelos

Voy caminando por la vida, con la batería dándome las últimas, cuando de repente me encuentro una rosa de papel con una invitación adentro. "Te estamos esperando en El país de los Abuelos". Una nave de colores llega por mí y me lleva en cuestión de segundos a ese lugar. Al bajar de la nave, una ola de felicidad me inunda de repente. Qué lugar tan extravagante. Los abuelos que han dejado la tierra se encuentran aquí. Pero aquí no hay límites territoriales ni tiempos, y todos son libres de ser y de hacer lo que quieren, y no hay dolores. Abuelo Chuy?! Eres tú? Justo como te imaginé, algo zafado y lleno de ingenio, y un enorme corazón. Tienes facha de Don Quijote! Un viejo romanticón y soñador. Vamos, abuelo! Vamos a vender tus frutas y verduras por la calle. Yo llevo la carreta y tú gritas "Tomate, chile verde! Naranja dulce y plátano. A siete el kilo de plátano!" Enséñame a hacer cacahuates garapiñados, y helado, y calaveritas miniatura. Estás bien loco, me encanta andar contigo y escucharte decir "Campo?! Será el campo de aviación!" Vamos con la abuela, quiero admirar cómo se pasa horas sentada en el suelo, haciendo sus famosas flores de papel con tanta maestría. Con cuánta gracia y habilidad manejas tus instrumentos y creas belleza con tus manos, abuela. Pero qué hermosa música. Es la banda de mi abuelo Nayo! Qué alegría sentí de repente. Y ese noble señor de ojos verdes que viene tocando el trombón y saca notas de colores a su paso es mi abuelo. Eres hermoso como en las fotos, abuelito. Y mi oído ya se está acostumbrando al amor. Llama a mi abuela Margarita con una canción y cuéntenme juntos historias del pueblo. Margarita, Margarita. Qué preciosa sonrisa ilumina tu rostro, abuelita. Y esa ollota de comida? Tú siempre tan generosa. Quisiera que este día no se acabara nunca, y aprender de ti todo lo que no aprendí mientras pude hacerlo. Sentémonos en la hamaca, y déjame acariciar tu carita y tus ojitos. Se ha armado una fiesta al ritmo de la banda.Pronto se juntan más y más abuelos a convivir; los abuelos de mis abuelos, y sus bisabuelos, y sus tatarabuelos. Cuánto hay por escuchar! Mientras mi abuela Margarita me trenza el cabello y me pone sus listones descubro con la vista la casa de mis abuelos de San Luis. Me acerco, y dentro de la casa todo ha vuelto a la normalidad; ahí están otra vez las figuritas en la vitrina, y los adornitos de metal en el librero, y el estudio con la silla roja y el globo terráqueo. Déjenme olerlos, abuelitos. Traen en su ropa el aroma que está siempre conmigo cuando los recuerdo desde mi tierra. Qué delicioso mole verde, abuela Rosita. Vamos con todos los demás abuelos; llevemos las enchiladas, y las carnitas, y los licuados exóticos de mi abuelo y los tacos de lechuga. Me muero por que me cuentes cómo fue mi papá de chiquito, abuelita, con tu voz ronca y tus palabras llenas de cariño. Abuelo, tengo tantas y tantas preguntas que hacerte! Quisiera meterte en una cajita y llevarte conmigo para que me jales los pelos cuando se me acabe la voluntad. Es momento de partir. Con mucha tristeza pero llena de amor dejo esa tierra extravagante, inverosímil, llena de colores y sabores y olores y sensaciones y sonidos y personas mágicas.
Cuando pienso en mis abuelos siento que debí haber nacido antes, pero también me lleno de magia que me sube las pilas para seguir adelante. Me inspiran fuerza, coraje, voluntad, sacrificio, trabajo, amor y fe. Me gusta pensar que me están viendo, y quiero hacerlos sentir orgullosos. Como dijo el señor Lincoln, "Yo no sé quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber quien será su nieto". Espero no decepcionarlos, abuelos. Si llegué tarde a esta vida, buscaré que valga la pena. Gracias por haber sido lo que fueron. 

jueves, 8 de enero de 2015

Cucharaditas

Te quise comer a cucharaditas, pero no te dejaste. Quise que como dos gotas diáfanas nos juntáramos en una, pero te escurriste por ahí. Y te acabaste de volón el bocado, y te fuiste por la rendija. Quise llamarte en la oscuridad de la noche y sentir que estábamos en el mismo vagón, atravesando colinas y dejando atrás este pueblo, para adentrarnos en paisajes desconocidos, pantanos y praderas, valles y colinas, llenos de animales feroces y amigables, personajes groseros y amables, ambientes negros y blancos, lugares cotidianos y fantásticos. Que compartíamos el mapa señalado con lugares a los que llegar de la mano, buscando aventuras y creciendo juntos. Pero no estabas. Salí de mi vagón, y te busqué por los pasillos del tren. Pero habías desaparecido. ´"¿Me querrá dar una sorpresa? ¿Me estará buscando también? ¡¿Y si se cayó por la ventana mientras dormía?! ¡Bájeme, señor conductor! Debo encontrarlo". "No, niña, no te está buscando, desapareció por cuenta propia, pero no dejó razón" "Oh, por Dios. ¿Con quién me aventuraré por el mundo? ¿Con quién aprenderé a distinguir a las ballenas y a amarrar a las estrellas para conocer constelaciones? ¿Con quién renaceré al aroma de la hierba y con quién desnudaré mi alma?" Seguí en el vagón. Me prometieron un destino dichoso. Voy atravesando colinas, dejando atrás este pueblo, y me adentro en paisajes desconocidos, pantanos y praderas, valles y colinas, llenos de animales feroces y amigables, personajes groseros y amables, ambientes negros y blancos, lugares cotidianos y fantásticos, pero no estás. ¿Qué es todo si el asiento de al lado está vacío? Guardo una libreta y anoto en ella todo lo que veo. Todos los paisajes que me deslumbran y los aires que rozan mi rostro; estoy acumulando historias, porque una parte de mí me dice que en algún lado alcanzarás el tren en tu caballo, y te aventarás hacia él, y retomaremos juntos la travesía. Quise comerte a cucharaditas, para que nunca te acabaras, pero tú me quisiste comer de un bocado.